Google+ Los Colores de la Noche: Nuestro vecindario galáctico

sábado, 5 de noviembre de 2011

Nuestro vecindario galáctico

Galaxia del Triángulo (M33)
Cuando contemplamos el cielo nocturno a simple vista todo lo que observamos se encuentra en nuestra galaxia, la Vía Láctea... ¿Todo? no; existen dos manchas nebulosas cuya luz nos llega desde mucho más lejos, y que en buenas condiciones podemos distinguirlas sin más ayuda que la de nuestros ojos.

En 1920 ya se llevaba tiempo discutiendo sobre la naturaleza de éstas y otras muchas nebulosas (con forma espiral o elíptica) que se observan a través del telescopio. El principal punto de desencuentro era si estas nebolusas estaban dentro de nuestro sistema estelar o no, lo que desembocó junto a otras cuestiones astronómicas en el conocido como "Gran Debate", cuyos protagonistas principales fueron H. D. Curtis y Harlow Shapley. Al final, en 1924 Edwin Hubble zanjó la cuestión cuando logró distinguir estrellas individuales en una de estas nebulosas (la de Andrómeda) y calculó su distancia que, aunque infravalorada en un principio, dejaba claro que se trataba de un sistema estelar diferente a la Vía Láctea.

Nuestra galaxia es una espiral barrada con un diámetro de unos 100.000 años luz (la luz tarda en recorrerla de punta a punta 100.000 años), acompañada de una serie de galaxias enanas entre las que destacan las conocidas como Nubes de Magallanes, visibles desde el Hemisferio Sur. Obviando estas pequeñas galaxias, las más cercanas a nosotros (de cierta envergadura) son la Galaxia de Andrómeda (M31), a unos 2.650.000 años luz, y la Galaxia del Triángulo (M33), a casi 3.000.000 años luz. La Vía Láctea y estas dos galaxias son las principales del conocido como Grupo Local, nuestro vecindario galáctico formado por una treintena de galaxias. M31 y M33, por su "proximidad" y tamaño, pueden llegar a ser observadas a simple vista, especialmente la de Andrómeda, siendo los únicos objetos (además de las Nubes de Magallanes) de luz proveniente de fuera de nuestra galaxia que pueden ser captados por nuestros ojos sin ayuda de telescopio.
 

Localización y observación

Otoño es la mejor época para observar estas dos galaxias, pues se pueden encontrar en las zonas cercanas al cénit en las primeras horas de la noche. Para distinguirlas necesitamos alejarnos lo suficiente de fuentes de luz artificial y que la Luna no esté presente; al ser objetos difusos y débiles necesitamos un cielo lo más oscuro posible. 

Situación de las constelaciones de Andrómeda y el Triángulo

La Galaxia de Andrómeda (M31) toma su nombre de la constelación donde se encuentra, Andrómeda, una zona del cielo situada entre Pegaso, Casiopea y Perseo (todos ellos personajes de un culebrón mitológico de la antigua Grecia que contamos en este otro artículo). Para encontrar esta constelación nos podemos ayudar del gran cuadrilátero (o trapecio) de Pegaso (formado por las estrellas Scheat, Markab, Algenib y Alpheratz) que destaca en las primeras horas de las noches otoñales ocupando una buena porción del cielo sobre nuestras cabezas. Si nos situamos de cara al Este, deberemos fijarnos en el vértice superior izquierdo del cuadrilátero en relación al horizonte, correspondiente a la estrella Alpheratz; de ella partiría una línea imaginaria que uniría las estrellas principales de la constelación de Andrómeda, Mirach y Almach. Prestemos atención a la línea imaginaria que une estas dos estrellas, y tracemos una perpendicular hacia el cénit desde Mirach; si llevamos la mitad de la distancia entre Mirach y Almach sobre esta perpendicular veremos que en esa zona existe una mancha nebulosa alargada que se distingue sin lugar a dudas: ahí tenemos la Galaxia de Andrómeda. 

Localización de M31 y M33

En una noche oscura (y sin necesidad de condiciones excepcionales), la Galaxia de Andrómeda (M31) se distingue perfectamente a simple vista como un fleco nebuloso. Esa luz insignificante ha tardado dos millones y medio de años en llegar a nuestros ojos, por tanto cuando salió de su fuente acababan de erguirse nuestros antepasados en la Tierra. La luz que en estos momentos sale de M31 será contemplada en nuestro planeta dentro de dos millones y medio de años, si es que queda alguien o algo preguntándose por su lugar en el Universo. Y estamos hablando de la galaxia más cercana. 

Gran Galaxia de Andrómeda
La Galaxia del Triángulo (M33) es bastante más difícil de observar a simple vista; de hecho su percepción sin instrumental se considera indicador de unas condiciones excepcionalmente buenas. Para encontrarla debemos partir de la Galaxia de Andrómeda y trazar una línea imaginaria que la una con la estrella Mirach, que está más o menos equidistante (sobre la bóveda celeste, no en la realidad) a M31 y M33. Si gozamos de una noche excepcionalmente oscura veremos M33 como una mancha nubosa más difícil de apreciar que M31. Podemos hacer uso de la visión indirecta para intentar verla (técnica que consiste en desviar la mirada a un lado pero sin perder la atención sobre el objeto).

 A través de unos prismáticos (que no tengan demasiado aumento pero sí abertura) estas dos galaxias se ven claramente, sobre todo la de Andrómeda. Si las observamos con telescopio tendremos que utilizar oculares que nos permitan abarcar el mayor campo posible, al ser objetos extensos. La Galaxia de Andrómeda ofrece un buen espectáculo en telescopios luminosos, apreciándose claramente un núcleo central más brillante y sus dos galaxias compañeras M32 y NGC205. En contraposición M33 se aprecia como un objeto más uniforme. Los brazos espirales sólo aparecen claramente en tomas fotográficas, apreciándose mejor en el caso de M33 (al mostrase más de frente que M31).

La Galaxia de Andrómeda es la hermana mayor del Grupo Local con sus 140.000 años luz de diámetro, y nos aproximamos mutuamente a la "friolera" velocidad de 300 kilómetros por segundo. Pero que se tranquilicen los profetas y pajarracos apocalípticos de mal agüero, que por lo menos hasta dentro de 3.000 millones de años no se producirá el encuentro. Además, éste más que un choque será un baile gravitatorio, un tango galáctico en el que las dos galaxias se abrazarán y fundirán dando lugar a una gigante. 

Por otro lado la Galaxia del Triángulo es más pequeña, de unos 50.000 años luz de diámetro. Aunque de nosotros se encuentra a casi tres millones de años luz, de la de Andrómeda está a tan sólo 720.000. Actualmente se cree que tiene una vinculación gravitatoria con M31 y que incluso han tenido algún encuentro cercano, y al igual que la Vía Láctea, está destinada a acabar fundiéndose con ella.


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4 comentarios:

  1. Andrómeda, además de comer vías lácteas, se pirra por los huevos fritos.

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  2. Suerte que para cuando eso pase no estaremos para contarlo ,mientras tanto la gastronomía que mencionais hay que disfrutarla todo lo que se pueda .

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  3. Tendría que ser un bonito espectáculo ver a Andrómeda a 500.000 años luz o menos, pero nos conformaremos con imaginarlo. ¡Y viva la g-astronomía!

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