Google+ Los Colores de la Noche
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sábado, 18 de julio de 2015

Galaxias exóticas. Cúmulo Abell 2151

Cúmulo de galaxias Abell 2151 (click para ampliar)
Me encanta sumergirme en esos campos donde las galaxias se pueden contar a centenares, y en especial me gustan esas de formas extrañas y caprichosas que se salen de los tipos comunes de elípticas y espirales. Así ocurre con la imagen que inicia esta entrada, correspondiente a un área algo mayor que la Luna llena situada entre la constelación de Hércules y la cabeza de la Serpiente, en la que se encuentra el cúmulo de galaxias de Hércules (Abell 2151) a una distancia de 500 millones de años luz. Como siempre que hablo de distancias intergalácticas no puedo evitar evocar qué ocurría por nuestro planeta en el momento en que esa luz inició su viaje. Hace 500 millones de años la Tierra se encontraba en el periodo que llamamos Cámbrico, en el que proliferaron los arrecifes de esponjas, moluscos gasterópodos, equinodermos, graptolites y más de 100 familias de trilobites, en un mundo que podría tener este aspecto. En el tiempo de viaje de esa luz hasta aquí se formó otro supercontinente (Pangea) para volverse a fragmentar, ocurrieron varias extinciones masivas... e incluso ha aparecido una especie que se autodenomina inteligente. No conviene olvidar las escalas de distancia y tiempo que se manejan cuando hablamos de cúmulos de galaxias, y sólo si sentimos cierto vértigo podremos afirmar que entendemos una mínima parte de lo que estamos viendo.

Si examinamos detenidamente esta imagen se puede apreciar una gran variedad de galaxias de diferentes aspectos (elípticas, espirales y lenticulares), y sobre todo llama la atención que muchas de ellas se encuentran interactuando como si bailaran un tango cósmico, lo que ha dado lugar a esas caprichosas formas ocasionadas por los tirones gravitatorios. La imagen siguiente corresponde a una fracción de la primera y en ella se puede apreciar la gran diversidad de morfologías galácticas. En el centro destacan dos galaxias espirales en una fase inicial de colisión, que ya han entrado en contacto a través de sus brazos (NGC 6050 e IC 1179). Destaca también en la parte superior izquierda IC 1182, una galaxia activa tipo Seyfert que muestra un jet claramente visible en el rango óptico y unas bandas de polvo que cruzan el núcleo. Seguramente estamos asistiendo a una fusión de galaxias que ya ha activado el agujero negro central de una de ellas gracias a un nuevo aporte de materia. En el resto del campo vemos espirales barradas, espirales con estructuras en anillo, elípticas, lenticulares, etc., todo un zoo galáctico en unos minutos de arco.

Galaxias en colisión. Arriba a la izquierda una galaxia Seyfert y el chorro de material eyectado por su núcleo 
Estas imágenes han sido procesadas con datos del Sloan Digital Sky Survey (SDSS), en concreto archivos FITS con los filtros "g", "r" e "i", a partir de los que se han construido los canales LRGB (luminancia, rojo, verde y azul) correspondientes. Cualquier imagen astronómica en color de las que vemos publicadas en los medios no se obtiene tal cual, sino que es resultado de reducir, calibrar y procesar diferentes imágenes monocromáticas obtenidas con una serie de filtros propios de cada sistema. La mayoría de los datos brutos (sin procesar) de las diferentes misiones y cartografiados del cielo están disponibles a través de diversas herramientas del observatorio virtual, como Aladin, que permiten consultar y trabajar con una cantidad de información ingente a diferentes longitudes de onda. Nuestro trabajo puede tener un objetivo científico o ser un simple divertimento para -como en este caso- obtener una bonita imagen de objetos que difícilmente podemos alcanzar con nuestros equipos. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Nebulosas planetarias estivales

M57, la nebulosa anular de la Lira. Imagen resultante de combinar 21 tomas de dos minutos con filtros R, V y B, realizadas con el telescopio de 1,5 metros del observatorio de Sierra Nevada (Máximo Bustamante)
Una nebulosa planetaria tiene realmente poco que ver con los planetas, pues su denominación obedece al aspecto que presenta al telescopio y no a su naturaleza. Efectivamente se trata de objetos con un tamaño aparente pequeño y forma más o menos circular, en unos casos más definida que en otros, con ciertas diferencias de brillo en su disco que denotan una estructura heterogénea. Hoy sabemos que estas nebulosas son los restos de estrellas que acabaron su vida de forma más o menos convulsa, según su masa, quedando como cadáver una pequeña enana blanca rodeada por el material que formaba las diferentes capas estelares, expulsado en los estertores finales del astro y que se expande a gran velocidad hacia el exterior. Estas nubes las vemos porque son excitadas por la radiación ultravioleta de la estrella central, y en fotografía muestran diversos colores relacionados con los elementos que las componen, que al fin y al cabo fueron sintetizados en la estrella a través de procesos de fusión nuclear y que acaban incorporados al medio interestelar. Ahí están por ejemplo el carbono, oxígeno, calcio o nitrógeno que posiblemente acaben formando parte del cuerpo de Sfnorgk el Casto, hijo de Burfkl el No tan Casto, conocido astrónomo egrediano dentro de 5.000 millones de años, al que podemos imaginar observando a través del telescopio la nebulosa en forma de anillo que queda de una estrella que cierta civilización olvidada llamó Sol. 

El proceso por el que una estrella como el Sol va expulsando sus capas al morir y forma una nebulosa es muy breve: en tan sólo un lapso de 10.000 a 50.000 años (un suspiro en términos astronómicos) el gas ionizado se recombina, deja de emitir (volviéndose invisible) y se diluye por el espacio. Por eso sólo vemos una nebulosa planetaria por cada 60 millones de estrellas, y las que podemos detectar mejor son relativamente cercanas y recientes. Tres de las más famosas se encuentran en buena posición en el cielo durante los meses del verano boreal: la nebulosa anular de la Lira (M57), la nebulosa Dumbbell (M27) y la nebulosa de la Hélice (NGC 7293). 

miércoles, 24 de junio de 2015

Conjunción entre Venus y Júpiter

Ver aproximaciones aparentes entre los planetas es frecuente, y cuando tienen lugar al atardecer o amanecer resultan muy atractivas y sencillas de fotografiar. Pero que además se trate de los planetas más brillantes del cielo, con mayor tamaño aparente, y que se puedan observar a la vez a través del telescopio, convierte esta conjunción en un evento especial. Durante los últimos días, después de la puesta de sol, destacan sobre el horizonte occidental dos astros brillantes en posiciones relativamente cercanas cuya distancia se reduce paulatinamente: se trata de los planetas Venus y Júpiter, los astros más brillantes de estas noches estivales. Durante la noche del 30 de junio llegarán a situarse a sólo 22 minutos de arco uno de otro (menos que el diámetro del disco lunar), lo que permitirá que incluso puedan observarse en el mismo campo a través del telescopio. 

Mirando hacia el oeste el 30 de junio a las 23:00 hora peninsular (click para ampliar)
Con un brillo de magnitud -4.4 Venus es el primer astro en aparecer entre las luces crepusculares y algo después lo hace Júpiter (con magnitud -1.8) un poco al suroeste. El 24 de junio estarán a una distancia angular de 3º 32' que irá disminuyendo hasta los 22' en la tarde del día 30. Realmente llegarán a aproximarse hasta los 20 minutos en la madrugada del día 1 de julio, pero estarán debajo del horizonte en ese momento. 

Campo de un telescopio de 952 mm de distancia focal y un ocular de 14 mm
Si disponemos de un telescopio y le insertamos un ocular de aumentos medios los dos planetas aparecerán en el campo con un tamaño aparente idéntico de unos 32 segundos de arco. Júpiter es fácilmente distinguible gracias sus cuatro satélites y por sus bandas nubosas, de las que al menos se diferencian claramente dos; por su parte Venus aparece como una pequeña luna blanca y brillante, con su disco iluminado al 34% y sin detalle alguno que ofrecer. No esperemos una imagen estable y nítida, pues es previsible bastante turbulencia atmosférica tanto por la poca altura sobre el horizonte como por la hora de observación. 

Aspecto que presentarán Júpiter (con sus satélites galileanos) y Venus a través del telescopio 


sábado, 11 de abril de 2015

Acercamiento a Orión

Durante la primera mitad de la primavera (otoño en el hemisferio austral) aún podemos observar la maravillosa constelación de Orión mientras desciende sobre el horizonte occidental después de anochecer. Tanto a simple vista como con un instrumento óptico esta zona del cielo resulta de enorme belleza, y alberga la que es posiblemente la nebulosa más impactante a través del telescopio: la Gran Nebulosa de Orión. He recopilado las astrofotografías que tengo de esta constelación y su nebulosa (la mayoría de mis comienzos, por lo que pido que seáis compasivos) como presentación en un vídeo, que aunque pierden bastante calidad resulta más didáctico. Algo más de información podéis encontrar en la entrada antigua "naves en llamas más allá de Orión". Espero que os guste. 


domingo, 12 de octubre de 2014

Algunas galaxias otoñales

La galaxia del Escultor (NGC 253). Los datos de la fotografía se pueden consultar AQUÍ
En los meses del otoño boreal el cuerpo celeste más famoso y visitado es la galaxia de Andrómeda (M31), el único objeto exterior a nuestra Vía Láctea visible a ojo desnudo. A esta galaxia y a M33 (la galaxia del Triángulo) ya dedicamos un artículo que podéis leer en este enlace. En esta ocasión hablaremos de otras galaxias menos conocidas que nuestras vecinas pero que también merecen ser observadas durante estas noches. 

NGC 253

La galaxia del Escultor o de la moneda de plata se encuentra en la constelación del Escultor, un grupo de estrellas débiles situado bastante al sur (-30º de declinación) junto a la constelación del Pez Austral. La podemos encontrar a partir de la brillante Fomalhaut, que destaca sobre el horizonte sur con un brillo blanco azulado. Esta zona del cielo es bastante pobre en estrellas debido a que estamos mirando en dirección al Polo Sur Galáctico, por lo que no nos debe extrañar que sea una región en la que se puedan observar bastantes galaxias (aunque en menor medida que en la Cabellera de Berenice y Virgo, donde además tenemos importantes cúmulos galácticos). 

Localización de la galaxia del Escultor
Esta galaxia tiene una magnitud de 7'1 y un tamaño aparente considerable, por lo que es un objeto accesible con prismáticos. Al telescopio se aprecia como una nebulosidad alargada que puede recordar a la nebulosa de Andrómeda, pero con la gran diferencia de no presentar un núcleo brillante; es uniforme y con sus límites bien definidos. Estas características hacen imprescindible un cielo oscuro y limpio para su observación. En fotografía se presenta como un disco inclinado salpicado por multitud de nubes oscuras, con un centro algo más brillante y de color más cálido que la periferia. No sin cierto esfuerzo se puede intuir la estructura en espiral barrada de la galaxia. 

NGC 253 se encuentra a 12,9 millones de años luz, y es por tanto una de las galaxias más cercanas. Tiene también un brillo intrínseco muy alto debido a una elevada tasa de formación estelar, especialmente en sus regiones centrales. Es el miembro más importante del Grupo de Galaxias del Escultor, el cúmulo más cercano al Grupo Local, en el que se encuentran otras galaxias como NGC 55, NGC 247 y NGC 300.

viernes, 25 de julio de 2014

La astrofotografía (II). Fotografía de gran campo con seguimiento

Cámara acoplada en paralelo al telescopio
En la primera entrada dedicada a la astrofotografía vimos unas nociones básicas sobre la realización de tomas del cielo nocturno con el material asequible que tiene cualquier aficionado a la fotografía. La limitación más importante que nos encontramos es que el movimiento aparente de las estrellas nos impide practicar con tiempos de exposición lo bastante altos como para sacar más detalles del cielo, y aunque las cámaras digitales permiten sensibilidades elevadas, el ruido que aparece en la toma mermará la nitidez. Para tomas largas sin trazos estelares no nos queda entonces otro remedio que seguir el movimiento aparente de las estrellas mientras está abierto el obturador. Para esto es imprescindible contar con una montura ecuatorial motorizada que, previamente alineada con el Polo Celeste, proporcione un movimiento suave y preciso que compense el movimiento de rotación terrestre. 

¿Es entonces necesario disponer de un equipo astronómico más o menos avanzado para obtener imágenes del cielo estrellado con cierto grado de detalle? Hoy en día algunas marcas comercializan soluciones pensadas para la fotografía de gran campo, que realizan un seguimiento con una precisión suficiente para tomas de varios minutos. Se trata de trípodes fotográficos que en lugar de tener el clásico cabezal disponen de un pequeño sistema motorizado que se puede alinear con la Estrella Polar. Por ejemplo está el Vixen Polarie, cuya principal ventaja es su reducido peso y dimensiones (lo que permite transportarlo en una mochila sin problemas), pero con el inconveniente de que el conjunto (con los accesorios necesarios) se pone cerca de los mil euros, precio por el cual se puede conseguir un telescopio digno. Por tanto si queremos profundizar en la observación astronómica es preferible disponer de una buena montura ecuatorial. 

La montura ecuatorial alemana. Puesta en estación, alineación y calibrado 

La montura es una parte fundamental de nuestro equipo astronómico, sobre todo si vamos a practicar la astrofotografía. Como explico en este artículo sobre el telescopio, las monturas más versátiles y más utilizadas en astronomía son las ecuatoriales, y en concreto las monturas ecuatoriales alemanas. Esta montura está dispuesta en dos ejes que son perpendiculares entre sí. El eje polar se alinea con el Polo Celeste y nos permite el movimiento en ascensión recta (que es la coordenada celeste análoga a la longitud terrestre); perpendicular a éste se sitúa el eje de declinación (la coordenada análoga a la latitud terrestre), en cuyos extremos se sitúa el tubo óptico y una barra contrapesada para equilibrar el sistema. Esta montura permite -una vez alineada- buscar un objeto por sus coordenadas celestes y realizar un seguimiento más preciso compensando la rotación terrestre mediante un movimiento suave sobre el eje polar. Merece la pena que nos detengamos a explicar brevemente el proceso que se debe seguir con una montura ecuatorial alemana motorizada e informatizada, que es análogo en todas las marcas y modelos.