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viernes, 31 de mayo de 2013

Tres planetas al atardecer

Durante los atardeceres de la última semana de mayo y comienzos de junio estamos disfrutando de una agrupación de planetas bastante llamativa. Mirando al oeste-noroeste, y justo después de ponerse el Sol (cuando empieza a oscurecer) se ve nuevamente a Venus como lucero vespertino, y a unos grados el majestuoso Júpiter, que tras reinar en los cielos invernales se aproxima a su conjunción con el Sol. El tercero en el grupo es el escurridizo Mercurio -que alcanzará su máxima elongación el 12 de junio- y que por su proximidad a los otros planetas será fácil de identificar entre las luces del ocaso. 

Cielo del atardecer el viernes 24 de mayo. A la derecha se puede apreciar Venus, Mercurio y Júpiter
Las posiciones relativas de los tres planetas variarán rápidamente. Por un lado Mercurio va ganando altura  sobre el horizonte bajando de brillo hasta situarse cerca de la magnitud -0,1 y pasando de la constelación de Tauro a Géminis. Igualmente Venus se verá a mayor altura conforme pasen los días manteniendo un brillo de magnitud -3,9. Por otro lado Júpiter permanecerá en su posición en Tauro, pero será cada vez más difícil de observar por estar el Sol más cerca de esta zona del cielo al avanzar el mes. 

A comienzos del mes de junio aún se podrán observar los tres planetas más o menos alineados sobre el horizonte occidental, con Júpiter muy bajo, seguido del brillante Venus y Mercurio.

Vista del cielo occidental el 1 de junio a las 21:45 hora peninsular (19:45 TU)
Júpiter se perderá por el horizonte en cuestión de dos días, pero aún podremos observar a los dos planetas interiores con la Luna renacida el 10 de junio.

Vista del cielo occidental el 10 de junio a las 22:00 horas (20:00 TU). Venus es el astro más brillante a la derecha de la Luna y Mercurio el situado un poco más alto. 
Por último Mercurio y Venus se aproximarán a unos 2º el 18 de junio, y a partir de aquí el primero se verá más bajo hasta que al final del mes desaparezca bajo el horizonte.

Vista del cielo occidental el 18 de junio a las 22:00 horas (20:00 TU). Venus es el astro más brillante, y a dos grados a la izquierda está Mercurio. Las dos estrellas situadas más arriba son Pollux y Castor, de la constelación de Géminis. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Los eclipses de Luna. El eclipse parcial del 25 de abril de 2013

El 25 de abril de este año tendrá lugar un eclipse parcial de Luna que será visible desde Europa y buena parte de África y Asia. En la Península Ibérica y América del Sur (excepto en su tercio occidental) se observará justo cuando nuestro satélite salga por el Este. Aunque esté lejos de observarse una totalidad (el momento cumbre y más bello) y será poco llamativo, aprovecho para aportar alguna información sobre este tipo de eclipses.

Los eclipses lunares

Los eclipses ocurren cuando el sistema Tierra-Luna se alinea de modo que uno arroja su sombra sobre toda o parte de la superficie del otro. En el caso de un eclipse de Sol es la Luna quien proyecta su sombra sobre una porción de la Tierra; y al revés, en un eclipse de Luna nuestro satélite queda inmerso en la sombra del planeta. Podríamos pensar que un eclipse debería ocurrir siempre que la Luna esté en fase llena o nueva, y así sería si el plano orbital de nuestra compañera coincidiera con el terrestre; pero la órbita lunar se encuentra inclinada, de modo que para que el eclipse ocurra se deben dar dos circunstancias: que esté en fase nueva o llena y que además esté en uno de sus nodos (o cerca de uno en el caso de eclipses parciales). 

Los nodos son los puntos de intersección de la órbita lunar y el plano orbital terrestre
Para que tenga lugar un eclipse además de estar en fase llena o nueva la Luna debe estar cerca de un nodo

miércoles, 6 de marzo de 2013

El cometa C/2011 L4 (PANSTARRS)

Este año puede que tengamos alguna que otra sorpresa con cometas, y mientras aún existe bastante incertidumbre con el cometa ISON (cuyo mejor momento se espera en noviembre con un brillo de magnitud -13'5, algo mayor que la Luna llena), en marzo podremos observar a simple vista el C/2011 L4 (PANSTARRS), aunque bastante bajo en el horizonte occidental tras la puesta de Sol. Este cometa ha aumentado rápidamente de brillo (de magnitud 6,5 a 4 en apenas tres semanas) convirtiéndose en un objeto observable a simple vista en los cielos del Hemisferio Sur. A comienzos de marzo se aproximará más al Sol y seguirá aumentando de brillo posiblemente por debajo de magnitud 2 (previsto para el día 9) y tras el perihelio irá apareciendo en los cielos del Hemisferio Norte mientras baja de brillo progresivamente en la segunda quincena del mes. 

Carta de localización del cometa PANSTARRS durante la segunda quincena de marzo (fuente: cometografía.es
En las latitudes medias de nuestro Hemisferio será visible justo después de la puesta de Sol sobre el horizonte oeste. El día 13 se presentará junto a la Luna recién salida de Nueva en la constelación de Piscis, y será fácil de localizar entre las 19:00 y las 20:00 hora peninsular, aunque al estar inmerso en la luz del crepúsculo puede que necesitemos ayudarnos con unos prismáticos. Poco a poco irá aumentando su altura sobre el horizonte pasando a la constelación de Pegaso y Andrómeda al final de mes, al tiempo que está previsto que disminuya su brillo a magnitud 4. Para observarlo hará falta un horizonte oeste muy despejado y transparente, especialmente en la primera quincena de marzo. Será también un bonito objeto para fotografiar con las últimas luces del día. 

Carta detallada de localización del cometa PANSTARRS durante la primera quincena de marzo
Carta detallada de localización del cometa PANSTARRS durante la segunda quincena de marzo

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La astrofotografía (I). Fotografía sin telescopio ni seguimiento

Constelación de Escorpio (objetivo de 35 mm, 13 segundos a 1250 ISO y f/1.8)
Con este artículo doy comienzo a una serie dedicada a la astrofotografía, una modalidad en la que cada vez más astrónomos amateur nos iniciamos y que con mucha paciencia puede ofrecer magníficos resultados. El avance de los sensores ha permitido que hoy en día las cámaras DSLR (las "réflex" digitales) estén al alcance de nuestro bolsillo, y además las posibilidades que ofrece el procesado hacen factible que se puedan obtener muy buenas imágenes sin necesidad de adquirir una cámara con sensor CCD refrigerado (aunque estas también han bajado considerablemente de precio en los últimos años). Pero como en toda dedicación, hay que seguir un proceso de aprendizaje de menor a mayor dificultad, comenzando por la modalidad que tiene menos complicación técnica y requiere menos inversión. 

Al fotografiar el cielo nocturno nos encontramos una primera dificultad: trabajamos en condiciones de muy poca luz, lo que implica que tendremos que utilizar tiempos de exposición elevados. Y aquí tropezaremos con la siguiente piedra: las estrellas no están quietas respecto al horizonte, sino que se mueven debido a la rotación de la Tierra. La necesidad de seguimiento se hace más evidente cuanto menos campo de cielo abarquemos y más tiempos de exposición necesitemos, y esto es lo que complica principalmente la fotografía de nebulosas y galaxias. Cuando hacemos una exposición de 10 minutos con telescopio y de un campo muy pequeño cualquier mínimo error hace que las estrellas no salgan puntuales, lo que arruina la toma. Además del tiempo de exposición podemos jugar con la sensibilidad, pero teniendo en cuenta que conforme mayor sea más ruidosa resultará la imagen. Si para comenzar con la astrofotografía no queremos complicarnos con el seguimiento, deberemos optar por cuerpos suficientemente brillantes (la Luna o los planetas) o por un campo lo bastante amplio que nos permita un tiempo de exposición suficiente, pero sin que se llegue a notar el movimiento aparente de las estrellas (siempre que no busquemos expresamente obtener los trazos estelares, claro). Teniendo en cuenta esto, podemos distinguir los siguientes tipos de fotografía astronómica según su grado de dificultad:
  1. Fotografía sin telescopio ni seguimiento. Con una cámara réflex, un objetivo medianamente luminoso y un trípode fotográfico podemos obtener imágenes de gran campo del cielo nocturno, abarcando constelaciones o incorporando elementos (horizonte, árboles o edificios) para darle un toque artístico (ejemplo). 
  2. Fotografía a foco primario sin seguimiento. Acoplando el cuerpo de la cámara al telescopio (utilizando el tubo óptico como objetivo) podemos fotografiar objetos como la Luna, el Sol (con filtros adecuados) o los planetas si necesidad de realizar seguimiento, pues son lo suficientemente brillantes como para permitir exposiciones de menos de un segundo (ejemplo). 
  3. Fotografía en paralelo con seguimiento. El siguiente paso sería intentar obtener imágenes de cielo profundo de gran campo, en las que es imprescindible el seguimiento pero sin que los pequeños errores sean apreciables. Se coloca la cámara con su objetivo en paralelo al telescopio, y todo debe ir sobre una montura ecuatorial motorizada que -previamente estacionada y alineada- sea capaz de compensar el movimiento de rotación de la Tierra (ejemplo).
  4. Fotografía planetaria de campo estrecho. Para fotografiar detalles de la Luna o de los planetas necesitaremos un telescopio con ocular o alguna lente barlow. Aunque no requieran exposiciones largas es imprescindible una montura motorizada para que el objeto no se salga rápidamente del campo (ejemplo). 
  5. Fotografía de cielo profundo a foco primario. Para objetos débiles y a través del telescopio será necesario hacer tomas de larga exposición, de modo que el seguimiento no sólo es imprescindible sino  que debe ser preciso. Normalmente se utilizan sistemas de autoguiado para corregir los posibles errores de la montura (ejemplo). 
  6. Fotografía de cielo profundo y de campo estrecho. Cuando proyectemos fotografiar galaxias muy distantes y nebulosas planetarias hemos de tener en cuenta que además de ser muy débiles tienen un tamaño aparente pequeño, por lo que necesitaremos focales muy largas que dan como resultado campos muy reducidos. Requieren por tanto de exposiciones largas, seguimiento y un sistema de autoguiado perfecto, porque cualquier mínimo error será apreciable en la toma (ejemplo). 
Fotografía sin telescopio ni seguimiento

Para dar el primer paso en la fotografía del cielo nocturno será suficiente con el siguiente equipo:

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Las Gemínidas

Como Gemínidas se conoce una lluvia de meteoros que tiene lugar en la primera mitad de diciembre, con su máxima actividad entre los días 13 y 15. A pesar de ser una lluvia muy atractiva es poco conocida en el Hemisferio Norte al ocurrir en noches frías que invitan poco a salir al campo. Además las condiciones para este año son inmejorables al coincidir el momento previsto de máxima actividad con Luna Nueva, y con el radiante situado a bastante altura sobre el horizonte. Si se cumplen los pronósticos estamos ante la mejor lluvia de estrellas del año. 

Situación del radiante de las Gemínidas
La corriente meteórica de las Gemínidas tiene su origen en un objeto peculiar llamado 3200 Faetón. No es un cometa, sino un misterioso cuerpo perteneciente a los asteroides tipo Apolo, cuya órbita puede cruzar la de la Tierra y pasar a poca distancia. Fue descubierto en 1989 por el satélite IRAS mientras estaba haciendo otras investigaciones en infrarrojo, y el estudio de su órbita llevó a relacionarlo con la corriente de partículas que originan las Gemínidas. En los cometas la cercanía al Sol hace que se sublime el hielo de su núcleo y que los gases arrastren al ser expulsados materiales sólidos -que son los responsables de lo que vemos aquí como "lluvia de estrellas"-, pero en un asteroide es algo extraño. Faetón tiene otra peculiaridad: su recorrido es muy excéntrico y cada 1,4 años puede adentrarse más allá de la órbita de Mercurio, muy cerca del Sol (a lo que debe su nombre). En el año 2009 la nave espacial STEREO-A captó el momento en el cual Faetón se aproximó al Sol y descubrió con sus instrumentos que el asteroide duplicaba su brillo, probablemente porque estaba arrojando chorros de polvo. Así que la explicación más probable es que cuando este cuerpo se aproxima tanto al Sol el calor fractura la superficie y se descomponen minerales hidratados, produciéndose una eyección de gases que arrastran partículas de polvo. Esto ofrece indicios de que Faetón comparte alguna característica con los cometas, e incluso existe la hipótesis de que fue un cometa en el pasado. 

En 2012 el máximo de actividad está previsto para el día 13 de diciembre a las 23:30 T.U. (00:30 hora local del día 14). Una THZ posible de entre 100 y 120 meteoros por hora convierte a esta lluvia en la más interesante del año y merece la pena pasar un poco de frío para contemplarla. El radiante se encuentra en la constelación de Géminis, cerca de la estrella Cástor, y estará alto sobre el horizonte en los momentos de máxima actividad. Para disfrutarla es recomendable alejarse de núcleos de población -para no sufrir contaminación lumínica- y al no tener Luna se podrá contemplar un buen número de meteoros, que suelen ser de velocidad moderada y brillantes, más frecuentes a partir de la medianoche cuando el radiante está en la mejor situación.

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