Google+ Los Colores de la Noche: Eclipse total de Luna el 28 de septiembre de 2015

viernes, 11 de septiembre de 2015

Eclipse total de Luna el 28 de septiembre de 2015

Por fin tendremos la oportunidad de disfrutar nuevamente de un eclipse total de Luna. Ocho años han pasado desde el último (en marzo de 2007) y hasta enero de 2019 no volverá a ser visible este fenómeno desde nuestro país. A las 1:07 T.U. (3:07 hora oficial peninsular) la Luna comenzará a sumergirse en la umbra terrestre para quedar completamente cubierta de sombras entre las 2:11 y las 3:23 T.U. (4:11 y 5:23 hora oficial). A partir de este momento comenzará a emerger hasta que a las 4:27 (6:27) habrá salido completamente de la sombra de la Tierra. Será visible en todas sus fases desde Europa occidental y América del Sur.

Los eclipses ocurren cuando el sistema Tierra-Luna se alinea de modo que una arroja su sombra sobre toda o parte de la superficie de la otra. En el caso de un eclipse de Sol es la Luna quien proyecta su sombra sobre una porción de la Tierra mientras que en un eclipse de Luna nuestro satélite queda inmerso en la sombra del planeta. Podríamos pensar que un eclipse debería ocurrir siempre que la Luna esté en fase llena o nueva, y así sería si el plano orbital de nuestra compañera coincidiera con el terrestre; pero la órbita lunar se encuentra inclinada, de modo que para que el eclipse ocurra se deben dar dos circunstancias: que esté en fase nueva o llena y que además esté en uno de sus nodos (o cerca de uno en el caso de eclipses parciales). 

Los nodos son los puntos de intersección de la órbita lunar y el plano orbital terrestre
Para que tenga lugar un eclipse además de estar en fase llena o nueva la Luna debe estar cerca de un nodo


Tanto los eclipses de Sol como de Luna ocurren con similar frecuencia. La diferencia está en que es mucho menos probable ver un eclipse de Sol en un punto concreto de la Tierra porque la sombra que proyecta la Luna es pequeña en relación al disco terrestre, especialmente en el caso de los eclipses totales, que se observan sólo en una pequeña franja y durante poco tiempo (unos minutos). En el caso de los eclipses de Luna la sombra que proyecta la Tierra es mucho mayor que el disco que nos muestra nuestro satélite, duran más (varias horas) y se observan desde la mitad nocturna del globo en alguna de sus fases. Por eso en un lugar concreto se puede observar un eclipse lunar cada varios años, mientras que uno solar es más raro, sobre todo si es total. 

Los eclipses lunares han de ocurrir con la Luna en fase llena, al ser el momento en que se encuentra en el punto opuesto al Sol y puede interponerse la Tierra entre ambos si de dan las condiciones favorables (que la Luna esté cerca de un nodo). En estos eclipses, la Luna (que se encuentra a 384.000 km) penetra en el cono de sombra terrestre (que tiene una longitud de 1.384.584 km). Como a la distancia de la Luna nuestro cono de sombra tiene un ancho de 9.200 km (2,6 veces mayor que el diámetro lunar) hace que el eclipse tenga una duración considerable y que pueda afectar a todo el disco lunar. 

Cómo se produce un eclipse lunar (fuente: Wikimedia)
Proceso de un eclipse total de Luna (fuente: Wikimedia)
Un eclipse lunar puede ser penumbral, cuando la Luna no llega a entrar en la sombra terrestre sino sólo en su penumbra (lo que se manifiesta en un sutil oscurecimiento del disco lunar), parcial, si sólo una porción del disco lunar penetra en la umbra terrestre (lo que vemos como una sombra circular oscura que cubre parte del disco) y total, cuando la luna penetra completamente. Podríamos pensar que en la totalidad la Luna debería desaparecer sobre el fondo del firmamento, pero no es así porque aún dentro de la sombra de la Tierra sigue recibiendo la luz del Sol que pasa refractada a través de nuestra atmósfera, lo que produce una iluminación tenue y muy sugerente (de color rojo intenso si existen muchas partículas en suspensión originadas por alguna erupción volcánica reciente de cierta magnitud). El proceso del eclipse se define por los contactos del disco lunar con la penumbra y la umbra de la Tierra, que son los momentos en que entra o sale de ellas. Los más difíciles de apreciar son el primer y último contacto (con la penumbra) y los más llamativos son el tercero y el cuarto, entre los que está completamente inmersa en la umbra terrestre. 

Para observar el eclipse de Luna del 28 de septiembre habrá que trasnochar (o madrugar) mucho, pues la totalidad tiene lugar entre las 4:11 y 5:23 de la madrugada (hora oficial peninsular). La luna estará situada en la constelación de Piscis, aún bastante alta sobre el horizonte suroeste.

La Luna el 28 de septiembre de 2015 a las 4:30 hora peninsular
La observación de un eclipse lunar se puede hacer perfectamente a simple vista, con prismáticos o telescopios. Hay que tener en cuenta que si utilizamos telescopio para observar la Luna antes de entrar en la sombra será muchísima luz la que captemos (pues está en fase llena) y conviene utilizar un filtro lunar o un diafragma. La fase más bonita es la de totalidad, en la que dependiendo de las condiciones atmosféricas terrestres puede adquirir un tono más o menos rojizo.

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